Al matrimonio debemos cuidarlo siempre, y nunca debemos dar por sentado que el amor crece en automático. Nuestra misión es luchar juntos por mantener la llama del amor en sí misma y en crecimiento. En este reto, cada uno debe poner su mejor esfuerzo.

Nada más gratificante, antes de dormir, que pasar un tiempo de calidad con la persona más importante para nosotros; que mar nuestro abrazo más fuerte, y nuestro beso más apasionado. Lo importante es que disfrute de los minutos de su compañía, sienta su cercanía, converse, o bien, solo quédese con los tomados de las manos.

A continuación, presentamos algunos hábitos dentro del matrimonio que nos acercan y hacen que el amor crezca.

1. Tomen unos minutos para conversar

Cuando llega la noche, hablen suavemente de temas agradables; es el mejor escenario para conocer los sentimientos del otro. No es un tiempo para dar consejos o criticar lo que se hizo, es tiempo para disfrutar juntos, escuchar, hablar y apreciar la compañía el uno del otro.

Aproveche para halagar a su cónyuge y mantener sus sentimientos. Es tiempo de frases como: “te amo”, “me agrada la forma en que te abre el cabello”, etc. Es importante ser sincero en el sentimiento que estamos expresando; no debe hacerlo a la ligera o por compromiso.

Esto nos ayuda a cerrar el día con un sentimiento positivo, y nos permite experimentar la paz, la tranquilidad y la seguridad que ofrece el amor.

2. Acérquense con besos y abrazos

Tomemos un tiempo para estar juntos, acariciarnos, besarnos y expresarnos afecto. Esto nos relaja y nos invita a estar juntos. La noche es el mejor escenario para un buen abrazo y un rico beso sean nuestro último recuerdo del día. Estas son expresiones de afecto que fortalecen el alma y nos hacen sentir seguros y amamos.

Tomen tiempo para un fuerte abrazo en la cama, dar una suave caricia y contemplarse mutuamente. Esto hace que una sonrisa y nos enamoremos más. Cuando nos detenemos a contemplar, vamos a descubrir cosas nuevas en nuestro cónyuge y valoramos lo que tenemos dejado de observar.

Si abrazamos, acariciamos y besamos más, el amor crece y la convivencia es más agradable. Si lo que necesitamos es más fácil admirar y apreciar los pequeños detalles que muchas veces pasamos por alto.

Besarnos con regularidad y acurrucarnos en la cama, nos relaja emocional y físicamente, por lo tanto, trae salud emocional a ambos. Por eso, acariciémonos en la cama siempre que puede.

3. Cuando estén juntos, apaguen el celular o siléncienlo

Una hora para apagar el celular, les sugiero hacerlo a las 8 de la noche. Esto nos permite desconectarnos del mundo exterior y prepararnos para descansar, pero sobre todo, nos ayudamos a conectarnos entre nosotros. Hoy tendemos a depender de las redes sociales y de la navegación en internet, lo cual afecta nuestra comunicación.

La regla para todos los miembros de la familia debería ser la misma: a las 8 de la noche apagamos los celulares con el propósito de conectarnos y prepararnos para descansar.

4. Al llegar a la noche, no hay discusiones difíciles de resolver

No es saludable iniciar una discusión difícil antes de ir a dormir. Al llegar a la noche debemos prepararnos para descansar, expresar lo que amamos, buscar la tranquilidad y la paz espiritual y emocional. Por eso, los temas difíciles deben ser atendidos durante el día porque tendremos más energía y disposición para buscar soluciones.

La habitación debe ser reservada para expresar afecto, dialogar y encontrarnos íntimamente, y no para resolver problemas que nos lleven a las discusiones acaloradas. Esto puede privar y robar el descanso necesario para renovar las fuerzas.

5. Desconéctese del trabajo

Intente olvidarse del trabajo y deje de consultar su correo electrónico cuando esté en la cama con su cónyuge. Es mejor pasar tiempo juntos, descansar y renovar fuerzas para el día siguiente.

Al estar en la cama, diviértanse conversando cosas amenas, agradables y relajantes, esto les permite olvidar los problemas del día y prepararse para el descanso. Eviten los temas que les generare preocupación o angustia. Hablen de cosas agradables que les conecten emocionalmente.

6. Procuren acostarse a la misma hora, esto les permite estar juntos en la habitación

Acostarnos al mismo tiempo, nos permite generar un ambiente íntimo para ambos, ya la vez, nos estimula a abrazarnos, dialogar y acariciarnos. No tenemos que hablar siempre. De hecho, para relajarnos algunas veces solo solo es necesario acariciarnos y estar juntos en silencio.

7. Protejan la privacidad de la habitación

Hay momentos para estar con sus hijos y momentos para estar con su cónyuge. Defina claramente esos espacios para que ellos puedan conectarse con la tranquilidad y los hijos sepan que respetar sus momentos íntimos.

Enseñe a sus hijos a tocar la puerta y espere antes de entrar a la habitación. Por más confianza que haya en la familia no se debe violar las reglas básicas de convivencia. Más bien, proteger la privacidad de nuestra habitación, es el escenario perfecto para enseñar a nuestros hijos sobre el respeto mutuo y los límites en el hogar.

8. Mantengan una habitación limpia, agradable y ordenada

Tener en la habitación y poner las cosas en el mismo lugar nos permite crear una ambientación agradable, y nos invita a estar ahí. Respeta el espacio y las cosas de su cónyuge, no cambies el lugar, esto facilita la armonía y evita discusiones.

Puede poner aromas relajantes y tener una decoración agradable. Procuraduría que los lugares más íntimos de la casa sean los más placenteros para estar; los aromas, el orden y la limpieza pueden ayudarnos a mantener la calidez dentro de nuestra habitación. Es tiempo de darse un masaje relajante

Tengan rutinas juntos cuando se preparan para dormir, por ejemplo, a todos nos agradan los masajes relajantes porque nos tranquilizan y nos permiten entrar al reposo más fácilmente. Nada mejor que cerrar el día con un masaje relajante que nos permita sentir las manos de nuestro cónyuge y terminar con un beso apasionado.

Sabemos que no todos los días estaremos con energía para hacerlo, pero debemos procurarlo cada vez que podamos, para disfrutar la compañía de nuestro cónyuge y estimularnos mutuamente.